Para los equipos biotech en fases tempranas, las decisiones más determinantes rara vez se toman justo antes del first-in-human (FIH). Se toman mucho antes, cuando la ciencia es prometedora, los recursos son limitados y cada mes de runway cuenta.
En la UE, el Reino Unido y EE. UU., las diferencias en vías regulatorias, expectativas y realidades de mercado hacen que esas decisiones iniciales no solo definan qué se desarrolla, sino también dónde y cómo puede llevarse a la clínica de forma realista. Lo que en la fase preclínica parece una planificación opcional suele convertirse más adelante en retrasos, retrabajo o pérdida de credibilidad.
A continuación, se presentan las preguntas clave que los desarrolladores deberían plantearse mucho antes del FIH. No para frenar el avance, sino para entrar en la clínica con una intención clara, reducir riesgos evitables y proteger el valor a largo plazo.
1. Definir con claridad el Target Product Profile y la hipótesis de valor
Un Target Product Profile (TPP) no es una diapositiva atractiva para inversores. Es el ancla que conecta la biología subyacente con reguladores, clínicos y futuros financiadores o pagadores. Cuando el uso previsto o la población diana no están claramente definidos, todo lo que sigue empieza a desviarse: se amplía el alcance no clínico, se multiplican los endpoints y las prioridades de CMC pierden foco.
Por el contrario, un TPP claro y creíble permite una toma de decisiones disciplinada a lo largo del desarrollo, desde la secuenciación de hitos hasta el posicionamiento del programa en torno a enfermedades raras, estrategias de necesidad médica no cubierta o indicaciones más amplias.
¿Qué implica esto?
Los desarrolladores que definen el TPP desde el inicio construyen programas coherentes, eficientes y estratégicamente alineados. Quienes no lo hacen corren el riesgo de generar datos sin una vía clara hacia la autorización o la creación de valor.
2. La vía regulatoria y la clasificación del producto importan: construir el dossier correcto desde el primer día
La base legal para la autorización, ya sea como producto innovador o biosimilar, no es una decisión secundaria. Junto con la clasificación del producto, determina el tipo de dossier que debe construirse y los datos necesarios para respaldar el desarrollo.
Si un producto se desarrolla como nueva entidad o en referencia a un producto autorizado condiciona directamente los programas no clínicos, de CMC y clínicos requeridos. En el caso de biosimilares, la similitud debe demostrarse frente al producto de referencia autorizado localmente, lo que convierte la estrategia de referencia en un aspecto intrínsecamente regional y exige acceso a material representativo en cada mercado objetivo o un enfoque de bridging acordado.
Con tecnologías en rápida evolución, muchos productos ya no encajan claramente en clasificaciones regulatorias tradicionales. Además, las expectativas regulatorias, especialmente en materia de evidencia no clínica y clínica, siguen evolucionando y difieren entre regiones. En algunas jurisdicciones, los estudios in vivo en animales pueden reducirse o incluso eliminarse si la similitud analítica y funcional es suficientemente convincente.
Si la vía regulatoria y la clasificación del producto no se definen desde el inicio, los planes de desarrollo tienden a desviarse y generan datos científicamente sólidos pero ineficientes, insuficientes o desalineados con lo que finalmente exigirán las autoridades.
¿Qué implica esto?
Una claridad temprana sobre la clasificación del producto y la vía regulatoria permite a los desarrolladores que se acercan a la fase clínica asegurar que los programas no clínicos, de CMC y clínicos generen la evidencia adecuada en distintas regiones, evitando retrabajos costosos y sorpresas en fases avanzadas.
3. Interactuar pronto con las autoridades para comprender expectativas regulatorias globales y reducir riesgos
La interacción temprana con las agencias regulatorias mediante scientific advice es una de las herramientas más eficaces para avanzar con confianza. Esta interacción es más efectiva cuando los desarrolladores tienen claras cuatro cuestiones: qué tipo de orientación necesitan sobre su plan de desarrollo, cuándo solicitarla antes de que las decisiones se vuelvan costosas o irreversibles, dónde interactuar según las jurisdicciones y por qué esa interacción es crítica para reducir incertidumbre, evitar errores y mantener una vía creíble hacia la autorización.
Las agencias ofrecen distintos mecanismos de asesoramiento científico en función de la etapa de desarrollo y del tipo de producto, cada uno con su propio alcance, requisitos, plazos y resultados. Elegir el mecanismo adecuado en el momento adecuado es tan importante como las preguntas que se plantean.
¿Qué implica esto?
Los desarrolladores que interactúan pronto y de forma estratégica reducen el riesgo del programa y toman decisiones mejor fundamentadas. Quienes retrasan este paso suelen descubrir desalineaciones regulatorias cuando ya han consumido tiempo, recursos y opciones estratégicas.
4. Definir una estrategia CMC fit for purpose: ahora frente a más adelante
En fases tempranas, el CMC puede parecer una distracción costosa frente a la ciencia. Sin embargo, las decisiones de CMC tomadas demasiado tarde son de las más difíciles y costosas de corregir, especialmente en biológicos. Las expectativas regulatorias, incluidas las reflejadas en las guías ICH de calidad, se centran cada vez más en una comprensión temprana del proceso, un control basado en el riesgo y una documentación clara que respalde la CTA o la IND, incluso en fases iniciales.
El verdadero reto no es si el trabajo de CMC es necesario, sino cuánto es necesario ahora frente a más adelante. Una estrategia fit for purpose implica definir desde el inicio qué debe establecerse y controlarse, como los atributos críticos de calidad, los parámetros clave del proceso y los principios de comparabilidad, dejando margen para optimizar y escalar tras el first-in-human.
¿Qué implica esto?
Quienes encuentran el equilibrio adecuado cumplen las expectativas regulatorias sin sobredimensionar la fabricación temprana. Quienes no lo hacen suelen pagar el precio más adelante en forma de retrasos, retrabajo o riesgos regulatorios evitables.
5. Establecer las bases adecuadas de calidad y seguridad antes del FIH, sin sobredimensionar
Implantar bases sólidas de calidad y seguridad desde el inicio tiene que ver con control y responsabilidad, no con burocracia. La calidad garantiza que los datos, los proveedores y las decisiones de desarrollo sean fiables y trazables. La seguridad asegura que el riesgo se evalúe y gestione activamente a medida que el programa se aproxima a la exposición en humanos.
Para los desarrolladores tempranos, esto no significa crear un QMS farmacéutico completo ni una organización de farmacovigilancia pesada. Existen opciones prácticas y fit for purpose, como una gobernanza GxP ligera, responsabilidades de seguridad claramente definidas, procesos escalables y modelos externalizados o híbridos que crezcan con el programa.
¿Qué implica esto?
Quienes establecen las bases adecuadas antes del FIH protegen sus datos, a sus pacientes y su credibilidad, y evitan retrasos costosos y pérdida de confianza justo cuando la velocidad es crítica.
6. Diseñar la ejecución clínica teniendo en cuenta el CTR y el CTIS
En la UE, el Clinical Trials Regulation (CTR) y el Clinical Trials Information System (CTIS) transforman la planificación y ejecución de ensayos clínicos. No se trata de un detalle administrativo. El CTR y el CTIS influyen directamente en plazos, estrategia documental, expectativas de transparencia y viabilidad de ensayos multinacionales.
En la práctica, esto implica diseñar programas clínicos operativamente viables bajo CTIS, con documentación lista para presentación, roles y responsabilidades claramente definidos y una supervisión sólida de proveedores, sin perder los objetivos científicos.
¿Qué implica esto?
Bajo el CTR y el CTIS, el éxito clínico en Europa depende tanto de la preparación operativa como de la ciencia. Quienes no planifican con antelación se enfrentan a retrasos, retrabajo y pérdida de impulso en una etapa crítica del desarrollo.
7. Entrar en la clínica: alinear la financiación con hitos regulatorios reales
La financiación no está separada de la estrategia regulatoria. Depende de ella. Incluso en fase preclínica, los financiadores buscan cada vez más credibilidad en la vía hacia la clínica, no solo ciencia prometedora. Esto aplica a programas públicos como el EIC Accelerator en la UE, mecanismos estadounidenses respaldados por el NIH o BARDA, y esquemas del Reino Unido como Innovate UK.
La misma lógica se aplica a la financiación privada, incluidos fondos de venture capital, corporate venture, family offices, inversores estratégicos y alianzas con pharma. Cada vez más, el capital se libera frente a hitos que reducen visiblemente el riesgo regulatorio, no solo frente al progreso científico.
¿Qué implica esto?
Los desarrolladores que planifican la financiación en torno a hitos relevantes para los reguladores desde la fase preclínica cuentan una historia más creíble, desbloquean capital con mayor eficiencia y evitan brechas de financiación derivadas de incertidumbre regulatoria justo cuando el impulso es más importante.
En resumen
En conjunto, estos principios ponen de relieve una realidad clara: el éxito al entrar en la clínica se construye mucho antes de administrar la primera dosis. Los desarrolladores que abordan estas cuestiones desde el inicio no solo alcanzan el first-in-human, sino que lo hacen preparados, con credibilidad y en una posición sólida para avanzar con confianza.
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