Los entornos de fabricación son cada vez más complejos a medida que aumentan las expectativas regulatorias y se integran tecnologías avanzadas en producción. Los centros deben proteger la eficiencia operativa sin dejar de estar preparados para inspección. Lograr este equilibrio requiere una estructura operativa sólida y una supervisión eficaz de la calidad.
Sin la capacidad de ejecución adecuada y el conocimiento especializado necesario, las organizaciones se exponen a brechas de cumplimiento, tensión operativa y retrasos en la mejora del rendimiento.
Retos habituales que observamos:
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Brechas de cumplimiento a medida que evolucionan los requisitos GMP y los controles deben mantenerse basados en el riesgo y ser demostrables en las operaciones diarias.
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Capacidad interna limitada para sostener en el tiempo actividades de cualificación, remediación y gestión documental.
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Falta de conocimiento especializado en fabricación y cumplimiento a lo largo de las distintas disciplinas.
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Presión para mejorar la eficiencia sin comprometer el cumplimiento ni la preparación para inspección.
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Dificultad para dotar de recursos suficientes a requisitos GMP complejos y basados en el riesgo a escala operativa.